Oda a las ovejas muertas
El cerebro moribundo
despierta su furia contra su seno
pues su única visión es sellada
por el vino metálico,
producido por este sádico deber.
Inteligencia, estupidez
El ruido del silencio que desmiembra mi cabeza
me calma…
Raciocinio, miedo
Mis párpados gritan e imploran
solo quieren reposar,
no lo permitiré.
¿Pero qué?
Un alarido se desata y me entorpece
lo necesario para lacrar mis sentidos.
Temor, horror;
ahora cualquier ente se podrá acercar,
maldición,
he perdido.Arlequín



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