Hola otra vez, soy André (para variar), les he traido otro relato, mi tercer relato, del club de literatura. Hoy estrenare mi apodo, desde hoy, los artículos que publique como escritor estarán firmados por mi pseudónimo, alguien divertido, elegante y humilde, ahora, disfruten:
Cerebro fuera
Primero reunamos la información más importante que tenemos en una computadora; segundo, aseguremos que esta no tenga seguridad externa que pueda disminuir golpes y tercero lancemos esta con la fuerza necesaria para que sufra grandes daños, con suerte lograremos perder toda la información y dañar la tarjeta madre para que jamás vuelva a funcionar.
Aquel pez se había atorado en una rama, no podía seguir el flujo del río, llevaba unos 5 minutos ahí y hasta ahora no sé por qué pero ese espectáculo era un tanto interesante, hasta que se liberó y nadó felizmente para que segundos después fuera atrapado por un infame niño que lo sujetó fuertemente hasta que el pez desistió. Genial, si tan sólo hubiera ignorado al animal habría llegado a tiempo a mi casa, hubiera almorzado, hubiera hecho mis deberes, tal vez un poco de videojuegos, dormir, despertar, ir al colegio, graduarme, casarme, envejecer, morir; mi existencia se habría prolongado, pero no…
“¡¡¡Rápido, un asalto y han llegado los policías, vengan a ver!!!!”, los alaridos de mis compañeros resonaron en mis oídos, obligándome el interés a echar un vistazo; corrí pero me empujaron, tropecé y caí; al llegar observé como los policías trataban de convencer a los asaltantes de entregarse, estos no se doblegaron y descubrieron sus armas. Un disparo falló, otro le cercenó un dedo a un delincuente, el otro dejó su marca en un carro y el último logró rozar las costillas del ladrón que estaba en frente mío, dirigiendo la bala a mi hombro; lastimosamente soy liviano así que mis pies no soportaron el impacto y retrocedieron dejándome a merced de la suerte que de forma sádica tuteló mi reversa hacia la baranda del puente, dejándome caer. La crueldad del destino guió mi cabeza hacia la roca más grande que aguantó el golpe, pero yo no. Si tan sólo no me hubieran empujado entonces podría haber llegado antes y obtener un mejor puesto, mi amigo hubiera recibido la bala en el corazón, tendría una hemorragia, habría muerto, tendría un funeral, yo lloraría, en fin, él recibiría el disparo, pero no…
Un dolor invadió mi cabeza, desplegué un grito que se escuchó en toda la habitación; apenas tenía conciencia de lo que pasaba, mis ojos entrecerrados divisaban como un médico junto con mi madre entraban en la habitación a socorrerme. Cuando desperté sentía un gran dolor en la nuca y en el hombro; mi madre lloraba a mi lado pero me mostró una sonrisa en cuanto vio que levanté los párpados.
-¿Estás bien? -preguntó- Mejor llamo al doctor.
-No te preocupes, solamente es una molestia.
-¿Estás bien? -repitió- Mejor llamo al doctor.
-Ya te digo, no te preocupes.
-¿Estás bien? -insistió- Mejor llamo al doctor.
-¡Que ya! Te digo estoy bien.
-¿Estás bien? Mejor…
-¡¡¡¡¡BASTA!!!!! -eso no era preocupación maternal, algo raro pasaba, ¿acaso es un bug de la vida? Dispersé ese pensamiento en el instante en que el médico entró.
-Ayuda doctor, creo que no se siente bien, no me responde -perfecto, mi madre estaba al borde de la demencia.
-Oye chico, ¿Qué tal te sientes?
-(Pucha, ya les dije que…) Estoy bien -esperaré que responda.
-Entonces te cambiaremos los vendajes y podrás regresar a tu casa.
La calma, fue esa la emoción que me invadió al escuchar la respuesta del doctor, pero estaba seguro de que algo pasaba, increíblemente solo estuve interno un día, además que camino a mi hogar era escasa la gente caminando, 15 personas y 7 autos en un sábado en la tarde fue lo único que conté en el viaje. Mi casa se sentía vacía pues mi hermana estaba en su gira de fin de año.
-Pero estamos en noviembre -argumenté.
-Se adelantó el viaje, ahora mejor toma un baño.
-¿Por qué se adelantó?
-Se adelantó el viaje, ahora mejor toma un baño.
No importa cuántas veces le haya preguntado ella dijo lo mismo, la ignoré y subí las escaleras, me preguntaba por qué nadie había llamado a preguntar mi estado, busqué mi celular pero no aparecía, “tal vez se cayó en el río”.
Desayuno: tostadas con mermelada de mora. Almuerzo: auf lauf. Merienda: un vaso de leche y pan. Esta fue la comida que mi madre preparó durante una semana, comer lo mismo 7 días no es bueno para alguien de 14, necesito nutrirme, pero a ella le daba igual puesto que respondía que es la primera vez que me ha preparado esa combinación, yo ya me había resignado a preguntarle. Todas las tardes ella salía y en las mañanas y noches solo veía televisión, aparentando que solo es un ser vivo, no un humano; todo era raro, nadie ha llamado desde el accidente ni han pasado más de 2 personas por la acera, pero aún más anormal es que cada día sentía un dolor en la cabeza, simultáneamente no sentía hambre, sed, calor o frío, tal vez se debía a que… está bien, la verdad no sabía.
Durante la noche abrí levemente mis ojos, el reloj enfrente marcaba las 11:57, pero cuando pestañeé decía 12:58, parpadeé, 1:59 y para el tercer intento cerré fuertemente mis ojos, los abrí y eran las 2:59, “maldito reloj averiado”… marcó las 3:00…
“Ahhhhhhhhhh” mi cabeza fue invadida por una migraña tremenda, monumental, además mi estómago iba a estallar, “no lo soporto, no lo soporto, ¡no lo soportooooo!”
Busqué a mi mamá pero no estaba, era una noche rara, sin estrellas, nubes ni luna. Sujeté el teléfono y marque 91, decidí no marcar el 1; entré al baño, cerré la puerta y me acerqué al espejo, pensaba que tenía la cara pálida, pero entonces retrocedí; no me reflejaba en el espejo, estaba en blanco, no revelaba nada. Una aguja atravesó mi cabeza, un dolor agudo seguido de un malestar estomacal; de rodillas me aproximé al inodoro, vomité, vomité pedazos de pan con mermelada, brócoli, otras verduras varias y queso, pero todo estaba intacto, no había sido digerido o siquiera masticado; seguí regurgitando cuando escuche el tono de mi celular. La ira tomó mi cuerpo, lo levantó y dirigió a la puerta, pero al girar la manilla esta estalló.
Si tan solo hubiera marcado el 1 entonces alguien me hubiera rescatado y llevado a una clínica en donde hubiera reposado en una cómoda cama donde el dolor me habría matado, pero no… Esta vez no había manera de evitarlo, el comienzo del fin fue el golpe. Si tan solo el viernes no hubiese tenido clases…
Caí al suelo espantado pues la manija no estaba hecha de cristal, además que la parte superior de la puerta comenzó a rasgarse, al igual que el techo, cuyas partes empezaron a explotar; rápidamente me protegí con mi mano, pero al verla esta estaba llena de rombos que no producían dolor, los retiré aunque no molestaran, fue un error, mi mano y mi antebrazo comenzaron a hincharse para estallar en cristales color lacre, pero no dolió. Estaba espantado, cuando la puerta ya se había ido totalmente lo único divisable era un espacio blanco, al igual que en el techo; se quebró la superficie debajo…
Comencé a caer en un espacio blanco lleno de quebrantada realidad, por fin, ¡por fin!, ¡¡¡por fin el dolor se había ido!!!, solo me queda cerrar los ojos, porque algunos tienen razón, si cierro los ojos el universo deja de existir.
Arlequín



4 comentarios:
por Dios André sto va ha asustar a los niños, les va adejar traumados de por vida van a usar casco y flotador todo l tiempo, si ami m asusta jaja
muahahahaha
Muy bueno! xD
un poco extraño al final! (eso es lo bueno)
hahaha enserio me encanto ...
Muchísimas gracias mr.anónimo :_)
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